sábado, 19 de julio de 2014

Entre la palabra y el silencio


Lo peor es querer gritar y no poder por imperativo educacional 
(el lastre bobo de la buena educación, dice una amiga)
Pero también es lo peor sustituir un buen enfado por una sonrisa cortés fría como un témpano y punzante.
Y lo peor también es sentir un cabreo de aúpa y cambiarlo (en modo automático) por una pena sosa.
Y renunciar a mi tiempo de libertad por sentirme útil (ese otro gran lastre mío, la utilidad).
Y que entre las palabras y los silencios el vacío tome posiciones entre nosotros.
Y que esta madrugada de sábado venga ya con vocación de pérdida y que haga calor y que los mosquitos patrullen concienzudamente cada centímetro de mi piel solitaria.
Lo peor es eso.

viernes, 18 de julio de 2014

Mensaje


Siempre estoy contigo, y ese recuerdo cansa...
Quiero irme de viaje a algún sitio 
por esa manía mía de creer que si cambio de ciudad 
salto a otra estrella. 
No me alejo de ti más de lo necesario para...
¿para qué? 
Para verme, quizá. 
Espero tus señales.

Borro mis huellas.

jueves, 17 de julio de 2014

Tenemos besos pendientes


Tengo palabras atragantadas en la garganta: 
amenazan con ahogarme si no las escupo pronto.
Tengo algunas canciones por hacer, 
pero tropiezo 

en la noche que no llega 
y los acordes se me atascan en los dedos 
y se pierden

como un tonto domingo por la tarde. 

Hoy no tengo un sueño lleno de sol,
ni el café está caliente, ni el cigarrillo arde...
Ni arde el corazón.
(Sí. Tú y yo tenemos besos pendientes)

lunes, 14 de julio de 2014

Desvaríos y caricias con el viento de levante


Pasó por mi cabello un roce leve.
Eran sus dedos, lo sé.

No insistas, Razón, con tus razones locas:
que es un engaño del viento del este
que él está al otro lado del mundo
que ya ni siquiera me ama...

No insistas, Razón, en tus desvíos.
Eran sus dedos, lo sé,
yo los conozco.

Traspasó el tiempo, los mares y todas las fronteras
para esta breve caricia solamente.
y desapareció.
De nuevo.

sábado, 12 de julio de 2014

Vértigo al borde del abatimiento


Hoy entra un sábado. 
Daría igual que fuera un lunes
es solo un nuevo día loco.
Hace tiempo que estoy desafinada y me muevo 
a pequeños impulsos.
O me muero a pequeños impulsos.
A veces vislumbro otra vida
una vida libre de mi trama de rutinas
de mis anzuelos habituales (tan punzantes)
y de mi absurda vorágine cotidiana...

Se desencadena en mí un vértigo insoportable
al situarme al borde del abatimiento
y mirar desde allí y ver los filos 
agudos del desencanto.

Un aire de desesperanza me toca el corazón...

Quiero entonces guardar y ordenar 
lo que no tiene orden posible ni baúl que lo contenga:
algunos trazos y guiños que me dejó el Amor antes de irse.

miércoles, 9 de julio de 2014

Reflexión nocturna


En medio del desequilibrio del mundo
de los grandes discursos vacíos
y de todas las derrotas.
En medio de mi propia confusión 
aún puedo observar la belleza del espíritu
de determinadas personas,
una belleza que adopta distintas formas,
que no es absoluta y sin embargo
me reconforta y me siento feliz.
Es desconcertante que yo,
inquilino habitual de espacios solitarios,
reconozca, añore y aprecie tanto 
la sensación que me produce esa belleza.
Es la belleza de la bondad individual
que carece de explicación
de razones y de palabras.
Que sólo es.


martes, 8 de julio de 2014

Malas costumbres


Arrastro la mala costumbre de andar con bastantes malas costumbres. 
Por ejemplo, la costumbre de sentir dolor, un dolor paralizante, ante determinadas cosas.
La costumbre de no saber defenderme.
La costumbre de darle vueltas y vueltas a hechos que no tienen remedio, como un burro en una noria, para terminar (mareada y aturdida) viendo que, como siempre, la cosa sobre la que yo giraba ciegamente sigue en su sitio, ajena a mí y a mis vueltas insensatas...  
Me digo por enésima vez y con la encendida convicción de siempre que hay cosas que son como son y que mejor sería asumirlo rapidito y mantener a raya la pena.
Ahora vuelvo a la cama, donde el aire salado de mi pecho se hace más amable y más fácil. 
Abro las compuertas.
Enciendo mi imaginación.
Y vuelo.