No pudo ser.
La noche me golpeó con un desaire.
Luego el despertar artificial,
mis pasos de zombi hasta la cafetera,
la ducha, vestirme,
meter mis cosas en la mochila,
dejar las llaves,
salir sin mirar
y hasta sin dar un portazo.
(soy un Sísifo que se esfuerza por seguir
y seguir respirando)
Esquivar el pensamiento y la conciencia es el reto inmediato.

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