sábado, 14 de junio de 2014

Aire de gaviotas




"Renuncio a mi cuna de esparto y de salitre..."
J. A. Egea.

Soy de una estirpe de esparto y de salitre.
Materia erosionada del desierto 
y azules multiformes. 
Eso soy.


Crecí con la dureza del viento y de las piedras
en playas silenciosas.

¿Qué hago en esta ciudad?
no puedo conjugarla con mis manos de arena,
mis pies buscan las olas en el suelo de asfalto
y creo que los semáforos señalan 
la bocana de un puerto 
al que no llego.


Creedme. Yo no sé respirar
un aire sin gaviotas.

jueves, 12 de junio de 2014

Última noche


La última noche (el último viaje)
dejó un hueco en mi pecho 
y una tormenta arrítmica.

Sueño a veces que me quieres. 
Siempre despierto. 
Siempre.

martes, 10 de junio de 2014

Te quiero


Te quiero.
Esto es así. Lo es desde hace mucho tiempo, pero lo es de distinta manera cada vez. 

Unas veces es un sentimiento diáfano, dulce y alegre como una melodía de Mozart. 
Te siento tan cercano como el amigo necesario que eres y el mundo se convierte en el más habitable posible. 

Otras veces se abre un abismo bajo mis pies y es inútil querer saltarlo, a cada intento se agranda como por una maldición. 
Entonces la incomunicación se hace fuerte y pone zancadillas a las palabras, hasta que se nos caen de los dedos. 

No sé dónde queda mayo a estas alturas...
Pero te quiero.

sábado, 7 de junio de 2014

Ventanas de mi casa



Por la ventana de la cocina veo Marrakech:
la Giralda es la Kutubia coronada de campanas.

Desde el balcón de la sala veo Buenos Aires
o Nueva york, según el día:
el puente del Alamillo y la torre Pelli
(fantasmal, inacabada)
ponen el toque moderno
de gran urbe americana.

Por la ventana del dormitorio, mi favorita,
veo nubes navegando como barcos de humo
estelas de aviones que se cruzan
las luces delirantes de la tarde
el paso silencioso de la luna...

Mi piso periférico y proletario
(de clara vocacación cosmopolita)
se convierte ciertas noches 
en una nave espacial.

viernes, 6 de junio de 2014

Vaguedades


Llevo toda la mañana en casa esperando que me traigan un frigorífico que nunca llega. Es como si esperara a Godot pero en prosaico. Nunca llega y yo siento mis alas cortadas sin poder moverme. 

Veo de nuevo sus vídeos, escucho su música, leo sus comentarios... Me detengo en el de la chica que ama y que duerme tan cerca que escucha su respiración. Siento una incomprensible punzada de celos. 
Abro al azar libros que tengo cerca, encuentro el diario de Alejandra Pizarnik (Diarios) y leo cosas desgarradas de esta mujer que no soportó la vida, cosas como "la culpa está en la lila que no florece" o "...has llegado, has venido, te has apoderado de mis sueños más remotos..." 
Lo dejo en el estante, con cuidado. 

Se cae un cuadro africano que me gusta y se parte un listón del marco; lo pongo a la espera de arreglo bajo la escalera que no va a ninguna parte, con otros cuadros rotos o que no me gustan, pero que no sé deshacerme de ellos.
Y así pasan los días, sin saber deshacerme de las cosas...
Ni de ti.
Y en cuanto llegue el frigo, me voy.

domingo, 25 de mayo de 2014

Inaccesible, lejano





Estás ahí.
Miro a través del desgarro de tu nube y puedo verte.
Inaccesible, lejano...
Sé que no vendrás.
A veces llegan los bárbaros aunque no los estemos esperando.
Yo no los espero.

viernes, 23 de mayo de 2014

El inmortal


Metió los dedos en un enchufe y se electrocutó
se metió bajo las ruedas de un tren de mercancías que pasaba
se tiró de un avión a seis mil metros de altura
se ahogó en un lago de lágrimas
se clavó un dardo en la aorta 
le dieron siete tiros desde una azotea cercana
lo apuñalaron en un callejón del puerto de Brest...

Y a pesar de todo eso siguió vivo.
Pero nadie lo quería.

Pobre... pobre...
Tanta inmortalidad para nada.